LECTURAS



Textos usados en las pruebas online "Entrenando".



"La aventura de leer"
     Un paso de tortuga.

Mamá tortuga va enseñando
a su hija a caminar
¡no se apure a dar un paso,
no se vaya a tropezar!

¡Otro paso chiquitito
otro y otro y nada más
adelante la cabeza
la colita hacia atrás!

La tortuga está orgullosa
su tortuga baila ya
vals chilote, unas cuecas
el merengue y el chachachá.
  
LA JIRAFA

Érase una vez una jirafa con dolor de muelas.

La examinó un dentista y le dijo:– Sus muelas, señora Jirafa, sufren de vértigo;  sino las llevara tan altas, no sucedería nada.

– Pero yo soy como soy, ¿qué puedo hacer? – replicó la angustiada jirafa.
– No se preocupe usted, tengo la solución, –la tranquilizó el especialista:– 
Instalaré en su dentadura unos pequeños paracaídas, para que así ni dientes ni muelas vuelvan a sufrir mal de altura. Así lo hizo aquel dentista tan inteligente.  Y la jirafa no volvió a tener nunca dolor de muelas.



Bolitas de dulce.

¿Qué se necesita?

1 bolsa de galletas.

1 tarro de leche condensada.1 paquete de coco rallado.

1 paño para limpiar.1 plato para poner las cocadas terminadas.

1 plato para moler las galletas y hacer la mezcla.1 cuchara para unir.



¿Cómo lo hacemos?
Moler las galletas, apretándolas con las manos, sin abrir la bolsa. Mezclar las galletas molidas con la leche condensada. Repartir una porción de la mezcla para cada uno. Formar las bolitas y pasarlas por coco rallado.


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"La aventura de leer 2" 
El murciélago: un animal muy particular.


Los murciélagos son unos pequeños mamíferos inofensivos de una importancia extraordinaria. Son uno de los principales consumidores de insectos. Ayudan a controlar las posibles plagas e incluso eliminan a aquellos insectos que nos pueden transmitir enfermedades. Además son animales muy solidarios con sus compañeros: cuando uno de ellos se encuentra enfermo y no puede salir a casar insectos, el resto del grupo se encarga de llevarle la comida.
Mensaje para Carlos.

Valparaíso, 23 de junio de 2012

Mi querido amigo Carlos:
¿Cómo has estado? Espero que te encuentres mucho mejor y que haya pasado un poco la penita de haberte ido a vivir a otro lado. Acá todos te extrañamos muchísimo.
Los niños dicen que les hace falta el jugador estrella del equipo. La tía también te extraña mucho, cuando estamos leyendo o haciendo algún trabajo siempre se equivoca y te nombra para que des la respuesta.
Como todos sabían que te escribiría, me dijeron que te enviara muchos abrazos, también nuestro amigo Juan que nos visitó desde Copiapó. Espero que nos podamos ver pronto, total Santiago no está tan lejos.

Que estés muy bien, te quiero mucho 
                                                           Antonia.


La perrita Lulú.
Martina era hija única y se sentía un poquito sola, por eso siempre pedía una mascota. Un gato o un perro, no le importaba cuál fuera. La mamá se negaba dándole excusas como que la casa era muy chica o que no había dinero para alimentos de mascotas. Un día viniendo de la escuela Martina escuchó unos pasitos que la seguían. Era una perrita café,   peludita y con una mancha negra en el ojo derecho. Unos metros antes de llegar comenzó una fuerte lluvia. Martina entró a su casa y la perrita se quedó en la calle. Al ver a la perrita toda mojada, la mamá de Martina sintió lástima y la dejó entrar. Los días pasaron y la perrita se sentía feliz en esa casa, le habían puesto por nombre Lulú. Pero un día, el papá de Martina vio un aviso con la foto de Lulú pidiendo que si alguien la encontraba, la devolviera a su dueña. La dueña era Doña Luisa, que estaba enferma y triste porque su perrita había desaparecido. Martina no lo dudó. Tomó a Lulú entre sus brazos, la acarició más que nunca y se dirigió a la casa de Doña Luisa. Después de devolver a Lulú se sintió apenada, pero tranquila al saber que había hecho lo correcto. Un día doña Luisa llamó por teléfono a Martina pues quería hacerle un regalo. Sobre la mesa había una canasta y dentro de ella un cachorrito blanco y peludito con una manchita negra en el ojo, igual que la de su madre. Martina nuevamente era feliz.

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                    "La aventura de leer 3"

CANCIÓN DE LA HORMIGA.



Con lo frágil que soy,

tierna y pequeña,

de a poco llevaré

toda esta leña.



El invierno será

ventoso y frío;

por eso vengo y voy

por piedra y río.



Cuando empiece a llover

tendré todo hecho

y cantaré feliz
                            bajo el helecho.





LECHE CON PLÁTANO.
(Para dos personas)

INGREDIENTES:

1 plátano.
2 tazas de leche.
4 cucharadas de azúcar.

PREPARACIÓN:

1. Mezcla todos los ingredientes en una licuadora.
2. Bate por un minuto, hasta que la mezcla esté espumosa.
3. Servir en vasos.






La abeja haragana.

Había una vez un hermoso lugar donde vivía una familia de abejas. Una abeja de esta familia no quería trabajar. Se levantaba tarde y en vez de producir miel, se tomaba todo el néctar de las flores. Era, entonces, una abeja haragana.

Todas las mañanas se dedicaba a jugar y a saltar de flor en flor, mientras sus compañeras trabajaban guardando el néctar que iban a necesitar para el

invierno.

Un día, la abeja haragana volvió a su hogar después de un paseo y los guardias que vigilaban la puerta no la dejaron entrar, ya que quisieron  darle una lección. Ella rogó y rogó, pero no convenció a los guardias, y ya no pudo volver a  entrar a su casa.

Cuando llegó el invierno, la pobre abeja tiritaba  de frío y pasaba hambre. Las otras abejas sintieron pena por ella y le dieron otra oportunidad.
Al llegar de nuevo el verano, la abeja trabajó para el próximo invierno con el mismo entusiasmo  que el resto de su familia.



Historia del juguete


El hombre siempre ha tenido entre sus cosas muchos juguetes.
Antes, los juguetes se fabricaban de materiales como el barro, las hojas de los árboles y el cuero de algunos animales. Después de algunos años, se hicieron los juguetes de madera, como los caballitos, y de lata como los tambores.
Ahora, la mayoría de los juguetes son de plástico.


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 "La aventura de leer 4"




La llave mágica.

Diego ya era un niño grande, por eso su papá le regaló un libro sin dibujos para su cumpleaños. El niño quedó un poco triste con su regalo, así que el papá le dijo:

– Este no es un libro cualquiera, hijo, es un libro mágico. Pero para descubrir su magia, tendrás que leer la historia.

A Diego le gustaban todas las cosas mágicas, así que empezó a leer el libro, aunque no tenía muchas ganas. A la mañana siguiente, su papá le preguntó:

– ¿Encontraste ya la llave mágica?

¿O sea que tenía una llave?– pensó Diego, y corrió a mirar cada una de las páginas del libro buscándola, pero no había ni rastro de ella.

Volvió más triste que al principio y le dijo a su papá:

–No puedo encontrar la llave– Entonces su papá le advirtió:

– Así no la encontrarás. Tienes que leer el libro para encontrarla.

Pero Diego no tuvo mucha paciencia, y dejó de leer, pensando que era un truco de su papá solo para que leyera un poco más.

Poco después, su hermanita Fernanda le pidió el libro para tratar de leerlo ella. Tras varios días esforzándose, un día se puso a gritar, muy contenta:

– ¡La encontré! ¡Encontré la llave mágica del libro! –y entonces no paró de hablar de los lugares que había visitado junto a un pirata valiente, después de encontrar la llave.

Eso terminó por convencer a Diego y decidió leer el libro. Al principio se aburría de no ver ni un solo dibujo. Poco a poco, la historia se fue animando y empezó a interesarse por las aventuras de aquel pirata, que luchaba con monstruos marinos y viajaba por los siete mares, y cuando pudo darse cuenta, allí estaba la llave: ¡era su imaginación!

Su imaginación lo hacía viajar por valles lejanos y mares desconocidos, y lo convertía en el pirata aventurero del libro que le había regalado su papá.

A partir de entonces, en cada libro sin dibujos que leía, Diego encontraba una llave que le permitía conocer mil mundos y vivir cientos de aventuras. Y ahora eran más entretenidos, porque ya no necesitaba mirar los dibujos. Con su imaginación, podía estar en esos mundos y vivir las aventuras él mismo.

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"La aventura de leer 5"


EL GIGANTE EGOÍSTA.
Los niños, cuando salían de la escuela en primavera, acostumbraban a jugar en el jardín del Gigante.
Un día, el Gigante, que era muy egoísta, tomó la decisión de prohibir a los niños jugar en su jardín. Pero cuando volvió de nuevo la primavera, todo el pueblo se llenó de pájaros y flores, excepto el jardín del Gigante. La Nieve y la Escarcha se quedaron en el jardín para siempre.
Así siempre fue allí invierno. Pero un día el Gigante se arrepintió de haber sido tan egoísta.   


Una mañana, estaba todavía el Gigante en la cama, cuando oyó cantar a un jilguero. Los niños habían entrado en el jardín por un agujero, y con ellos volvió la primavera.
Los árboles se habían cubierto de hojas, los pájaros volaban piando alegremente, las flores se asomaban entre la hierba verde.
Y el Gigante se sentía feliz en el jardín jugando con los niños.
Oscar Wilde



EL PAJARITO.
Llegó el otoño y vio a los niños jugar a tirarse hojas.
Llegó el invierno y los niños jugaron con la nieve.
Llegó la primavera y los niños jugaron con las flores.
Llegó el verano y el pajarito se escapó para jugar con el mar.



BARCOS DE PAPEL.
Todos los días echo mis barquitos de papel, uno tras otro, corriendo abajo. Llevan pintado con grandes letras negras mi nombre y el nombre de mi pueblo.
Si en la playa desconocida adonde llegue alguien los encuentra, sabrá quién soy yo...
Mis barquitos van cargados con flores del jardín de mi casa; y estoy seguro que estos capullos cogidos al alba llegarán con bien a tierra por la noche.
                                                                R. Tagore

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"La aventura de leer 6" 
EL QUESO, LA VIEJA Y EL VIEJO.

Una vieja y un viejo tenían un queso.
Vino un ratón y se comió el queso, que tenía la vieja y el viejo.
Vino un gato y se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo. 


Vino un perro y mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino un palo y le pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino el fuego y quemó al palo, que pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino el agua y apagó el fuego, que quemó el palo, que pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
Vino el buey y se bebió el agua, que apagó el fuego, que quemó el palo, que pegó al perro, que mató al gato, que se comió al ratón, que se comió el queso, que tenían la vieja y el viejo.
El buey se acostó y el cuento se acabó.                      

  (J.A. Sánchez Pérez).



UNA SORPRESA PARA MAMÁ.
Esta mañana mi hermano y yo nos hemos divertido.
Mamá había ido al mercado y tardaba. Entonces Vicente y yo hemos empezado a arreglar la casa. Vicente ha traído un cubo de agua para fregar; y yo he llevado las almohadas a las camas después de sacudirlas bien. ¡Vaya sorpresa se ha llevado mamá a su regreso!


COLATIESA Y CASTAÑUELA.
Aquí están los dos animalitos más traviesos de todo el bosque.
Con saltos y cabriolas pasan de una rama a otra sin miedo a caer.   Ahora, en otoño, buscan comida para pasar muy tranquilos el invierno.
-¡Colatiesa! -chilla Castañuela-, ¿cómo está tu nido?
-¡Oh, muy bien! -contesta Colatiesa- tengo avellanas, nueces,
bellotas... Cuando llegue el invierno me parece que no pasaré ni
hambre ni frío.
                                                      A. Garriga.

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